Tecnología para mejorar el campo

Desde hace unos años nos hemos dado cuenta de cómo la tecnología nos ha cambiado la vida, tanto para bien como para mal. Nos ayuda en nuestro día a día a mejorar e intenta hacernos la vida un poco más fácil.

El mundo agrícola está comprobando que, aunque su sector sea uno de los más tradicionales, la tecnología puede aportar grandes beneficios en sus tareas.

Pero el beneficio no es sólo económico, el empleo de técnicas basadas en el análisis de datos, el uso de drones y el comienzo de la era de la tecnología no ha hecho más que comenzar.

Bioibérica es una marca española referente a nivel internacional por utilizar la “teledetección” que ofrece la posibilidad de disponer de información de grandes superficies.

Su proyecto se centra en la vista de águila con la que, mediante una avioneta, recogen información de las parcelas para después incluirla en mapas de los que dispondrá el agricultor para controlar los cultivos.

La empresa ha llamado a este avance agricultura de precisión. Según palabras de Ricard Brossa, product manager de la división de fisiología vegetal de Bioibérica, «hemos observado que el sector agrícola se ha vuelto más tecnológico, pero a veces no ha pasado por el ordenador. En ocasiones el agricultor ha pasado directamente de su cuaderno a la tableta. Toda esa información de los mapas tiene que poderla llevar en algo que se pueda usar en el campo».

Gracias a este tipo de diagnósticos que se realizan a través de una cámara multiexpectral se pueden conocer datos sobre la temperatura del cultivo, su vigor, el índice de clorofila o la eficiencia de la luz.

Los drones también sirven de ayuda en el mundo del campo. SmartRural, una «startup» española que arrancó su trayectoria en 2015, con sede en Valladolid, está especializada en el uso de drones en el mundo vitivinícola.

Desde Orizont, aceleradora agroalimentaria de Sodena Desarrollo de Navarra, apuntan que la instalación de sondas inteligentes en el subsuelo puede ofrecer datos exhaustivos y desconocidos a simple vista, como la posibilidad de medir el nivel de agua o conocer con exactitud el estado de las plantas, la topografía o la profundidad de un cultivo.  

A través de este tipo de iniciativas nos damos cuenta de cómo la tecnología cada vez está más presente en nuestras vidas y nos ayuda a llegar a sitios que en el pasado no hubiésemos sido capaces de llegar.