La nueva era de los tractores

En este momento, muchas granjas de cultivo están cerrando, ya que los costes aumentan sin cambios significativos en los ingresos o rendimientos. Un gran coste es la inversión en tractores. Los tractores pesados ​​tradicionales son piezas clave del equipo para la mayoría de las granjas, pero uno de los efectos secundarios de dicha maquinaria es que aplastan el suelo y dañan el medio ambiente, lo que provoca la compactación de la tierra. 

 

The Small Robot Company descubrió que muchos agricultores querían cambiar sus métodos, pero no tenían el dinero ni los conocimientos técnicos. Entonces, decidieron diseñar un sistema de cultivo centrado en las plantas. Lo que finalmente crearon, con la ayuda de estudiantes de doctorado en la Universidad de Bristol, fue un "caballo de trabajo robótico" llamado Jack, de tres metros de altura. Con un peso de 250 kilos, Jack se utiliza como un robot "base" que se puede modificar con distintos brazos.

 

El primer complemento diseñado, permite al robot colocar semillas en el suelo con el espaciado y la profundidad óptimos. Actualmente están desarrollando un nuevo brazo que usa electricidad y láseres para matar malas hierbas, en lugar de usar herbicidas. 

 

Rachel, un robot de monitoreo, ha hecho posible obtener una vista planta por planta de los campos, lo que permite la digitalización. Rachael es bastante pequeña (50 x 60 x 40 cm), pesa alrededor de cinco kilos y está equipada con cámaras; corre hacia atrás y hacia adelante, sobre parcelas de tierra y recopila datos sobre las plantas presentes. Estos se convierten en datos e instrucciones para los agricultores, que descubren más sobre sus plantas, y qué se necesita hacer para aumentar sus rendimientos.

 

Los tractores tradicionales pueden pesar hasta 31 toneladas, por lo que un robot como Jack es apenas una fracción del tamaño. Un tractor más compacto, tendrá un efecto menos dañino en la tierra en la que trabaja. Sin embargo, es probable que no sea tan robusto y no pueda viajar tan rápidamente a través de grandes extensiones de tierra.

 

Para ayudar en este proceso, Small Robot Company ha desarrollado un sistema de inteligencia artificial, Wilma, que es capaz de distinguir "trigo" de "no trigo". Este robot recibe la información de Rachael. Usando la guía de Wilma, los robots podrían rociar y cultivar parches de tierra.

 

Las propias cifras de la compañía afirman que la Small Robot Company podría reducir los productos químicos y las emisiones en un 95%, aumentar los ingresos hasta en un 40% y reducir los costos hasta en un 60%.